El cuento de la Sirenita y la Bruja del Mar

La historia de la Sirenita de Disney, comienza en lo profundo del océano; cuando la menor de las hijas de rey tritón cumplía sus 18 años, era una sirenita hermosa llamada Ariel. La sirenita Ariel, era bondadosa pero muy terca y atrevida a la vez.

En el reino, hicieron una fiesta para celebrar su cumpleaños; la tradición del océano indica que cuando una sirena alcanza los 18 años, puede dejar las profundidades del mar para ver la superficie.

Así que el rey tritón con mucho amor y con cariño le dijo a su hija:

-Ariel, ya eres toda una sirena, hoy podrás  ver por primera vez la superficie. Ten mucho cuidado y como siempre te he dicho, aléjate de los humanos.

-Claro padre, lo tendré…

Ariel y Tritón

Al terminar la fiesta, Ariel la sirenita, empezó a subir a la superficie, cuando se asomó pudo ver por primera vez el cielo y el sol.

Eran tan majestuosos como se lo habían contado, además de eso respiró el aire fresco por primera vez en su vida, así que estaba muy feliz y emocionada.

De pronto, a lo lejos vio un gran barco de madera, ella ya sabía que era porque su padre le contaba historias de los humanos, pero para ella era tan increíble el barco que lo siguió durante un rato.

También observó a los marinos que tripulaban el barco, cuando vio el capitán, un hombre apuesto, fuerte y grande, Ariel se enamoró a primera vista.

Por infortunio de la vida, el barco se dirigía a una fuerte tormenta, así que Ariel dijo:

-Mi padre me dijo que no tuviera contactos con los humanos, pero no me dijo que no los siguiera…

Mientras más se adentraba en la tormenta, más peligroso se ponía todo. Ariel sabía que el barco no lo lograría y así fue, el barco con los fuertes vientos y las grandes olas se hundió.

Ariel rápidamente buscó al capitán que se estaba ahogando, y cuando estaba desmayado lo llevó a la isla más cercana dejándolo en la orilla.

Ariel y el capitan

Al otro día, el capitán se despertó, y uno de sus tripulantes lo encontró…

-Señor, pensé que estaba muerto…

-Yo también lo pensé, pero me pareció que una hermosa mujer me salvó…

-¿Una mujer?

-Sí, era la más hermosa que he visto, su cabello era rojo y sus ojos… era como de un sueño…

-Señor a lo mejor era un sueño…

Se levantaron y se adentraron  en la isla, Ariel escuchó todo ya que se escondió detrás de unas rocas.

Estaba muy feliz porque ese hombre se había salvado, pero lo que más la alegró fue escuchar que ese hombre le decía hermosa…

Ariel volvió al reino de su padre, donde él la esperaba furioso.

-¿Dónde estabas Ariel?, me tenías preocupado… le dije a los guardias que te buscaran.

-Lo lamento papá, es que me distraje con todas las cosas que vi.

-Cuéntame… ¿qué fue lo que más te impresionó?.

-El capitán de un barco que se hundió en la tormenta. Por suerte pude rescatarlo.

El rey Tritón, al escuchar eso se molestó aun más y le gritó.

-ARIEL, me has desobedecido… te dije que no te acercaras a los humanos, me siento decepcionado.

Después de varios regaños Ariel se fue triste, pero aún así estaba contenta por salvar a aquel capitán.

Se fue con sus amigos los peces y les contó todo lo que había vivido el día de su cumpleaños…

Ariel no dejaba de pensar en ese capitán, si ella fuera humana podría hablar con él,  así que pensó…

-ES VERDAD!!!,  ¡La bruja del mar puede saber cómo volverme una mujer humana y así podré encontrarme con él!.

Con eso dicho, decidida fue a ver a la bruja de las profundidades, para poder cumplir su sueño y poderse encontrar con aquel hombre que la enamoró.

El hueco oscuro en donde vivía la misteriosa bruja de tentáculos, daba un augurio de miedo y desconfianza, sin embargo Ariel no prestó atención y se llenó de valentía para poder cumplir su más grande deseo. Mirando en la oscuridad pudo encontrarse con los ojos ambiciosos de la bruja.

-¿Pero qué tenemos aquí?, ¿Qué trajo a esta preciosa criatura a mi humilde morada? -Ariel se sintió intimidada por un momento por la sonrisa de la mujer, sin embargo, no se rindió en pedirle ayuda.

-Supe que aquí podría convertirme en una humana.

La mujer ensanchó su sonrisa mientras miraba a Ariel de arriba abajo, planeando para sus adentros el gran beneficio que podía conseguir de esa bella muchacha.

La sirenita y la bruja del mar

-Eso es cierto pequeña niña, no hay nada que la bruja Úrsula no pueda hacer para cumplir los más anhelados deseos.

La bruja accedió a convertirla en humana, pero con una condición, Ariel estaría privada de su hermosa voz y además sólo tendría tres días para lograr un beso de amor verdadero con su enamorado, o de lo contrario volvería a ser una sirena y nunca mas volvería a tener voz.

Aún así, en su interior Ariel sentía preocupación por las consecuencias de no lograrlo y de no saber qué era esa mirada malintencionada de la bruja, la sola idea de poder volver a ver el amor de su vida la llenó del valor que necesitaba para aceptar el trato con la misteriosa Úrsula.

Fue así como se convirtió en una hermosa humana pero sin una voz con la que poder hablar, y cuando se encontró con el capitán la felicidad pudo verse en la mirada de ambos, sin embargo el hombre, al saber que esa chica no tenía voz, no pudo confirmar si en verdad era ella quien había salvado su vida cuando su barco se hundió.

En el transcurso de los tres días, Ariel conoció mucho de aquel mundo que tanto la fascinaba, también supo que aquel hombre del que estaba enamorada no sólo era capitán de un barco sino que su nombre era Eric, y es el apreciado príncipe de un reino.

Durante ese tiempo fue como si ambos se amaran cada vez más, sin embargo, cuando estaban a punto de compartir un beso algo ocurría que les arruinaba el momento. Esto no era mala suerte, la bruja Úrsula quería evitar a toda costa que la Sirenita cumpliera su sueño.

Si Ariel fracasara, Úrsula podría quedarse con su voz y figura y así engañar al rey Tritón para apoderarse del reino del mar.

Por lo que en el atardecer del tercer día, se apoderó de la belleza y voz de Ariel para manipular al príncipe y hacer que se alejará de la Sirenita. Y ésta, convertida de nuevo en sirena y destrozada porque su amor la había dejado, se dejó hundir en un llanto silencioso por la pérdida de su voz.

Los animales del mar, tristes por ver llorar a su querida amiga y a sabiendas de la horrible artimaña de la bruja, decidieron ir con el rey Tritón para pedirle su ayuda.

El rey, destrozado por la mala suerte de su querida niña, y pensando que pudo ser diferente si hubiera actuado de otra forma, recapacita y decide ir a detener la boda en compañía de los animales del mar.

Entre todas las criaturas arruinaron la celebración en el momento justo antes del “sí, quiero”, y fue el mismo rey Tritón quien logró arrebatarle la voz de Ariel a la bruja y revelar su horrenda forma ante todo el reino, incluido el príncipe Eric.

Eric salió del hechizo de la bruja en cuanto la vio, y al darse cuenta de que estuvo a punto de ser separado para siempre de su verdadero amor, el mismo la mató para volver deprisa a los brazos de su amada Ariel.

Los amantes se despedían con tristeza en la playa, sin saber que Tritón y las criaturas del mar los observaban entre las rocas azotadas por el agua.

-Es una verdadera lástima… -susurró con melancolía el rey mientras observaba la triste mirada de su niña. Uno de los animales del océano respondió.

-Sí mi rey, es una tristeza verlos despedirse con ese dolor… -dijo con lamento el pez mientras el rey negaba con la cabeza.

-No… me refiero a cuanto voy a extrañarla… -y al tiempo en que decía esto su brillante tridente, signo de su poderío en el océano, relució como el resplandor del sol e hizo un camino hacia la cola de Ariel.

Antes de darse cuenta del brillo, la cola de Ariel se había transformado en dos bonitas piernas. Le sonrió a su padre quien se despedía en el océano, y éste le daba su bendición para que fuera feliz junto a su ser amado.

Ariel con Eric

El príncipe Eric y Ariel se casaron felices y amándose, proclamando así una unión entre los seres del mar y los terrestres, logrando una convivencia pacífica que duró para siempre.

Moraleja del cuento de la Sirenita.

La lección más importante que nos brinda el cuento de la sirenita Ariel, es no recibir la ayuda de extraños cuyas intenciones desconocemos, salvo que tu padre sea como el rey Tritón que todo lo puede, las consecuencias que podrías sufrir serían desastrosas.

Seguro que esta historia te ha encantado como a mí, por eso te invito a ver esta otra versión del cuento que seguro también amarás.