El cuento de la Cenicienta y la zapatilla de cristal

Este cuento clásico de la Cenicienta, narra la historia donde había una vez un hermoso país, donde vivía un rico comerciante y su preciosa hija llamada Cenicienta.

La madre de la chica fue tan bella como Cenicienta, pero una enfermedad repentina la llevó a su muerte.

El padre y la hija vivían solos en su hermosa casa, hasta que un día decidió que Cenicienta necesitaba de los cuidados y los consejos de una madre.

Fue así cómo se casó con una respetable señora quien también era viuda, y además tenía dos hijas con la edad aproximada de Cenicienta.

Desde el momento que vieron la gran belleza de Cenicienta, sintieron una gran envidia puesto que ellas no eran nada hermosas.

Al transcurrir los años, la desgracia se presenta nuevamente en la vida de la hermosa Cenicienta; su padre enferma y muere de repente. Así que el control de la casa y la fortuna familiar pasan a mano de la madrastra.

En poco tiempo, toda la fortuna es malgastada por la madrastra, satisfaciendo todos los caprichos de sus hijas y los propios de ella.

Como no tenían dinero para pagar a los empleados, la cruel madrastra le asignó todo los quehaceres del hogar a la bella Cenicienta, mientras que sus verdaderas hijas sólo se dedicaban a molestarla y a burlarse de ella.

Cenicienta haciendo quehaceres

Un buen día mientras Cenicienta realizaba las labores del hogar, escuchó que llamaron a la puerta:

-tum tum tum. Entonces las hermanastras le gritaron.

-¿Qué estás esperando que no atiendes a quien toca la puerta?

Cenicienta soltó el plumero con el que sacaba el polvo de los muebles, y fue a atender a quién tocaba la puerta de la hermosa casa.

Era un mensajero que llevaba las invitaciones a un baile que ofrecía el rey para conocer a todas las chicas en edad para casarse para que el príncipe escogiera a la que quisiera desposar.

Cenicienta recibió la invitación y se la hizo llegar a su madrastra y le preguntó:

-¿Será que yo puedo asistir a la fiesta?

Sus hermanastras apoyadas por su madre, se burlaron de ella y le dijeron:

-Si terminas a tiempo todas las labores que se te asignen para la fecha de la fiesta, y tienes el traje adecuado, por supuesto que puedes ir.

Cuando se acercaba la fecha para la fiesta, cargaron de trabajo a la hermosa Cenicienta; sin embargo, los animales que vivían en su casa y que eran sus únicos amigos, la ayudaron para que pudiera terminar a tiempo con sus tareas.

Solo faltaba el vestido que iba a lucir para la fiesta, entonces recordó que aún conservaba un hermoso traje que había sido de su madre y le dijo a sus amigos:

Sólo tengo que hacerle unos ajustes y quedará como nuevo.

Los amigos le dijeron:

-No te preocupes nosotros te ayudaremos también con eso.

Ayudando a arreglar el vestido

Y así fue como al llegar la fecha indicada para la fiesta, Cenicienta tenía todo listo y bajó a la sala con el vestido de su madre, el cual resaltaba mucho más su belleza natural.

La  madrastra y sus hijas quienes ya se disponían a salir a la fiesta, quedaron asombradas al ver lo hermoso del vestido que llevaba puesto Cenicienta y lo bella que se veía.

Esto las hizo sentir más envidia de lo que ya le tenían, y entonces le saltaron encima, le rompieron su hermoso vestido, la despeinaron y le gritaron.

La maldad de las hermanastras

-Así no puedes ir a ninguna parte ¿Verdad querida madre?

-Por supuesto que así no vas a ninguna parte.

Y salieron riéndose de la pobre chica quien empezó a llorar desconsoladamente. Entonces fue cuando apareció su hada madrina y le preguntó:

-¿Por qué lloras tanto mi hermosa niña?

Cenicienta le contó todo lo sucedido y el hada le dijo:

-No te preocupes, que tú irás al baile y serás la chica más bella de la fiesta.

-¿Cómo podré serlo si mi traje lo destrozaron? -Dijo Cenicienta.

El hada madrina sacó su varita mágica y tocó a Cenicienta vistiéndola con el traje más hermoso y delicado que criatura alguna haya visto.

Vistiendo a cenicienta

Le colocó además unas preciosas zapatillas de cristal a sus pequeños pies.

Le hizo un hermoso peinado y un delicado maquillaje que resaltaba aún más su bello rostro y le dijo.

-Ya estás perfecta! Ahora te puedes ir al baile.

-¿Cómo puedo ir si queda tan lejos y no tengo un carruaje?-Preguntó Cenicienta.

-Ese no es un problema, y apuntando a una calabaza con su varita mágica la convirtió en un bello carruaje; y dos de sus animales los convirtió en caballos.

Otro lo convirtió en el conductor del carruaje.

-Ahora ya puedes irte, sólo te advierto que debes retirarte de la fiesta antes de las 12 de la noche, porque el hechizo acabará y todo volverá a ser como antes.

Inmediatamente cenicienta se fue al baile de palacio, y cuando entró al salón todos los presentes se quedaron impactados con su hermosura, incluyendo a su madrastra y a sus hermanastras quienes comentaban:

-¿Quién será esa mujer tan bella?

-Me parece conocida pero no sé quién es…

El príncipe quién quedó deslumbrado con tanta belleza, enseguida fue a recibirla y la invitó a bailar. No pararon de bailar, reír y conversar durante toda la noche.

La cenicienta baila con el príncipe

Pero empezaron a tocar las 12 campanadas que anunciaban la media noche, y Cenicienta recordó lo que le dijo su hada madrina:

-“Debes retirarte de la fiesta antes que sea las 12 de la noche…”

Y sin pensarlo, Cenicienta bajo las escaleras del palacio, corriendo sin darse cuenta que había perdido una de sus zapatillas en el camino. Corrió hasta el carruaje y desaparecieron velozmente.

Cenicienta pierde la zapatilla

Mientras tanto en palacio, el príncipe, quien se había enamorado a primera vista de la chica tomó su zapato de cristal y dijo a todo los presentes:

-Mañana a primera hora saldrá la carroza real a buscar a la damisela que le quede bien esta zapatilla, y la haré mi esposa.

A la mañana siguiente, la madrastra de Cenicienta la encerró para que no pudiera probarse la zapatilla, así no tendría opción de casarse con el rey.

En todas las casas esperaban ansiosas la caravana del rey para probarse la zapatilla, pero la misteriosa chica con los pies tan pequeños no aparecía.

Cuando llegaron a casa de Cenicienta, las dos hermanas se esforzaban en que les entrara bien la zapatilla,  hicieron todo tipo de intentos, pero todo fue en vano.

Cuando la caravana se iba a marchar apareció Cenicienta quien habría sido ayudada por sus amigos los animalitos, y la sacaron de su encierro justo a tiempo.

Cenicienta con su zapatilla

Cenicienta se probó su zapatilla y le quedó como anillo al dedo, fue llevada hasta el castillo donde la esperaba su príncipe amado. Se casaron y fueron felices para siempre.

Final feliz cenicienta

Moraleja del cuento de la Cenicienta.

La enseñanza más importante que nos deja este cuento de Cenicienta corto, es que la envidia y la vanidad nunca nos va a llevar a nada bueno, como en el caso de las hermanastras y la madrastra, quienes se quedaron solas y sin nada, mientras Cenicienta se quedaba con el príncipe.

Seguro te gustó un montón este cuento, por eso quiero dejarte esta otra versión de la historia que seguro te enamorará, como a mí.