El cuento de el patito feo que se convirtió en un hermoso cisne

Uno de los cuentos infantiles para niños, es el cuento infantil clásico del patito feo, y cuenta que todo comenzó un verano; cuando la mamá pata empollaba sus huevos esperando el nacimiento de sus hijos patitos, para esto, la pobre pata tuvo que estar varios días empollando los huevos.

Hasta que llegó el gran día, y los huevos se empezaron a romper; uno a uno los patitos salieron del cascarón, la mamá pata estaba feliz ya que cada patito era más hermoso que el anterior, todos sus hijos eran hermosos.

Todo los patitos nacieron ese día excepto uno; la mamá pata se preguntaba el porqué no salía, así que lo empolló un día más…, hasta que por fin salió del huevo y cuando lo vio por primera vez se sorprendió, era el patito más feo de todos… Todos sus hermanitos se burlaban de lo feo que era.

Pero esto no fue un impedimento para la mamá pata, ella amaba a todos sus hijos por igual, desde el más bonito hasta el más feo… El tiempo pasó y los patitos empezaron a caminar, jugar y nadar… El pobre patito feo no podía hacer estas cosas, ya que a donde él fuera todos lo miraban y le decían feo.

Se sentía triste y sólo, todo los días los hermanos le decían que ellos eran hermosos y que él era lo más horrible del estanque.

Mientras más crecían sus hermanos, se volvían más bellos, en cambio él, se ponía cada vez más feo. Se hacía más grande, se le caía el plumaje y tenía la piel oscura… mientras que sus hermanitos eran muy lindos y amarillitos.

Así que decidió que algo tenía que cambiar; no quería seguir viviendo en ese lugar donde todos lo trataban mal y nadie lo quería. Al otro día inició un gran viaje… para buscar amigos que se parecieran a él…

Cuando el patito se va de la granja

Esta travesía duró varios meses y pasó por muchos inconvenientes; los cazadores se lo querían comer, los demás animales lo miraban feo y lo apartaban.

Hasta que llegó a un lago; donde vio a unos patos grandes, de cuello largo y eran los más hermosos que había visto…

Él les dijo…

-Wow… ustedes son los patos más hermosos que he visto… Cuanto quisiera ser como ustedes.

Ellos se rieron y le dijeron; que ellos no eran patos en realidad eran cisnes

Él, triste les decía que quisiera ser como ellos, ya que nadie lo quería por ser feo…

Los cines le dijeron, que él nunca encontraría amigos verdaderos aparentando algo que no es…

-Es verdad, los amigos verdaderos te aceptan como en realidad eres, así que no intentes fingir sólo para ser aceptado.

El patito feo al escuchar esas palabras por primera vez se sintió feliz.

-Gracias!! Y salió corriendo de nuevo a su estanque…

Los cisnes le gritaron.

-Oye espera, faltó decirte lo más importante… tu eres un…

A los pocos días el patito feo regresó a su estanque, su mamá y hermanos lo volvieron a ver.

La mamá estaba contenta de que regresara, sin embargo su hermanos, se empezaron a burlar ya que volvió el patito feo de ese lugar.

Pero esta vez el patito feo no se sintió mal y dijo.

-No importa si soy feo, lo importante es ser quién soy en realidad.

Con esto dicho, al patito ya no le volvieron a molestar las risas y las burlas que le hacían los demás, se mantenía firme en su modo de ser y confiaba en que algún día alguien realmente lo valoraría por eso.

El tiempo pasó, y lentamente el patito feo empezó a notar un cambio en el comportamiento de los demás hacia él. Las burlas e insultos de sus hermanitos pasaron a ser miradas de asombro, los chismes y cuchicheos del resto de los patos pasaron a ser expresiones de sorpresa e incredulidad.

Y si bien el patito feo le intrigaba ese cambio, no le importaba ya que pensaba que sólo era otro tipo de rechazo y sólo debía de ignorarlo. Sin embargo, un día mientras se alimentaba con su madre, le soltó la pregunta.

-Oye mamá, últimamente mis hermanos y los demás animales se comportan diferente conmigo…

La mamá pata, quien se había sentido orgullosa de la aptitud de su hijo durante todas esas temporadas, detuvo su trabajo de alimentarse, para mirarle y sonreírle.

-Oh hijo, es por la forma que has cambiado en este tiempo…

-¿He cambiado?. No me siento distinto…-Dijo tranquilamente mientras le veía curioso, la pata negó con la cabeza sin dejar de sonreír.

-No me refiero a tu forma de ser hijo ¿No has visto tu reflejo últimamente?

-No quiero mamá, no necesito hacerlo, me siento bien conmigo mismo sin necesidad de ver mi apariencia -Respondió con seguridad ante la sorpresa de su madre.

La pata insistió un poco para que su hijo viera su reflejo, sin embargo éste se mantuvo firme en su decisión de que no necesitaba verse, ya que se sentía bien sin saberlo, al final se rindió pensando para sus adentros que tarde o temprano él mismo lo iba a descubrir.

El patito feo entonces decidió nadar un rato en el estanque, pasando por alto las miradas que se dirigían a él, pero se detuvo cuando vio algo que le llenó de alegría.

-¡No creí que los volvería a ver!

El patito feo se encontró con los hermosos cisnes que vio aquella vez y que lo aconsejaron, ellos le dijeron que quisieron visitarlo para ver cómo estaba.

-¡Me encuentro muy bien! No saben cuánto me ayudó hablar con ustedes aquella vez, aún no he encontrado un amigo verdadero, pero estoy seguro de que lo encontraré -Dijo con alegría mientras nadaba con los cisnes.

-Pero supongo que ya nadie tendrá la cara de decirte feo ¿Cierto? -Comentó uno sonriendo con picardía, pero el patito no comprendió.

-¿Por qué lo dices?. Aunque es cierto que hace un tiempo nadie me lo dice, -Agregó con evidente sorpresa. Los cisnes se rieron aumentando su confusión.

-¡Oh vamos!, ¿en serio no lo sabes?. Sólo mírate… -Dijo uno apuntando al agua para que viera su reflejo, y el patito entonces por fin se vio así mismo reflejado en el agua, sorprendiéndose por lo que veía.

Sus plumas eran blancas, de una apariencia delicada y elegante, con un cuello largo y esbelto, apenas podía reconocerse así mismo.

El patito se vuelve cisne

-No puede ser…. ¿Ése soy yo?

-Así es querido amigo… -Dijo uno de los cisnes con alegría- esa es tu verdadera forma.

-Entonces ustedes tenían razón, soy un cisne!

Y entonces el patito feo dejó de ser la burla del estanque, para luego pasar a ser la admiración de los demás animales y la envidia de sus hermanos.

Muchos quisieron intentar ser su amigo por tener algo de la atención de su hermosura, más sin embargo el ahora cisne, estaba claro que no aceptaría la hipocresía de aquellos que lo rechazaron una vez, sino que querría a quienes sí lo quisieron por cómo era como su madre y los cisnes. Con todo eso, él vivió feliz para siempre.

Moraleja del cuento del patito feo

La principal enseñanza que nos deja el patito feo es que habrá quienes nos rechacen por lo que somos, más sin embargo es ser nosotros mismos lo que realmente importa.

Y si hay personas que no acepten eso, lo mejor es alejarnos de ellos e ignorarlos y buscar a quien nos acepte por lo que somos.

¡Ya sé que te gustó esta historia como a mí! Por eso te quiero invitar a ver esta otra versión del cuento que estoy segura te encantará.